LA REGLA DEL MES...

Sobre la menstruación y la sangre menstrual (I de III)
LA VENUS DEL ESPEJO. Velázquez, 1599-1635
Venus, diosa del amor sexual, del crecimiento y la belleza de la naturaleza disciplinada.


A la menstruación (que viene de menstruo, derivado del latín menstruums y cuyo origen está en mensis, mes) se la conoce más popularmente con el nombre de "el menstruo", "el flujo", "la regla", "el mes", "el período", "la época", "la costumbre", "la visita", "la novedad", "la luna", o por una interpretación fallida del lenguaje y que siempre hace elevar los bordes labiales en una turbadora sonrisa, "la monstruación".


También se le ha denominado de forma más poética como
"el llanto de la Naturaleza sobre el óvulo no fecundado",
aunque otros opinan que sería en realidad
"el tributo que se paga mensualmente por la alegría de la no fecundación".

La menstruación sucede básicamente al disminuir de forma brusca los niveles hormonales sanguíneos de estrógenos y progestágenos al no producirse la fecundación del óvulo, lo que origina una hemorragia endometrial por la descamación de la mucosa uterina; la menstruación sería por tanto, desde el punto de vista fisiológico, una simple hemorragia por deprivación hormonal.

Aunque esta es una explicación muy técnica, muchas culturas le han dado un valor y un origen diferentes...


La Regla del Mes:
Importancia y Orígenes
El Mes de la Regla:
Historia Médica y Tabú
Arreglando el Mes:
Maleficios y Supersticiones

La menstruación según la Historia, la Antropología Médica y la Medicina Popular (I)


IMPORTANCIA DE LA MENSTRUACION

La mamá de Blancanieves, Otto Ubbelohde. "Un día de invierno en el que los copos de nieve caían como plumas del cielo se encontraba una reina sentada junto a una ventana cuyo marco era de ébano. Estaba cosiendo. Y como se puso a contemplar la nieve mientras cosía distraídamente, se pinchó un dedo con la aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Y al ver tan bello el rojo sobre la nieve, pensó: ``Si tuviera un niño tan blanco como la nieve, tan rojo como la sangre y tan negro como la madera de este marco...´´ Al poco tiempo tuvo una hijita tan blanca como la nieve, tan sonrosada como la sangre y con los cabellos tan negros como el ébano..."
     Así comienza el cuento de "Blancanieves" de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. En él se introduce la idea subliminal de que un poco de sangre (en la menstruación y posteriormente con la rotura del himen), es necesaria para tener un niño.
     Otro cuento infantil, de nuevo de los hermanos Grimm, "La Bella Durmiente", se ha considerado como fábula menstrual, cuando las trece hadas madrinas acuden a verla (las trece fases lunares del año) y una de ellas le hecha la maldición de muerte posteriormente suavizada, de forma que tras la pérdida de sangre al pincharse con el huso de la rueca (típica labor femenina) deberá estar en una fase de espera (sexual) hasta ser despertada por su futuro esposo.
Caperucita Roja y el Lobo, de los Cuentos de Perrault. Gustave Doré, 1869
     Si insistimos machaconamente en los relatos infantiles veremos que el cuento de Charles Perrault, "Caperucita Roja" también se ha interpretado como una representación simbólica de la menstruación y una advertencia sobre los peligros de la pubertad, donde la niña ha pasado a ser mujer al menstruar (representado por la caperuza de color rojo) y es asediada por el lobo, representación del macho depredador y peligroso que acude atraído por la madurez sexual recién adquirida.

     Con estos ejemplos queda entonces sobreentendido que para la mayoría de los pueblos la aptitud genésica de la pareja humana se subordina básicamente a la persistencia de las funciones espermática y ovárica. En la mujer este período abarcaría aproximadamente desde la menarquia hasta la llegada de la menopausia, siendo el período fértil de la mujer fácilmente reconocido por la aparición de las reglas o sangrados menstruales (aunque deberíamos aclarar que también existe la posibilidad clínica de producirse ovulación -y por lo tanto embarazo- sin sangrado menstrual).
     Por otra parte, sería de destacar que diversos estudios demuestran que en este último siglo la pubertad, y por lo tanto la aparición de las menstruaciones, se ha adelantado una media de 4 meses cada 10 años.

     Matthews Duncan, en The physiology of reproduction la definió de la siguiente forma: "la menstruación es como una bandera encarnada en el exterior de una almoneda; indica que algo ocurre dentro".
     Veremos así que aunque al final estuvo bastante clara la relación existente entre la menstruación y la capacidad fecundante de las mujeres, en un principio se encontraron con el problema fundamental de relacionar a ambas correctamente, pues no se tenía muy claro el momento en el cual se producía la ovulación.
     Mientras que unos pensaban que no existía ningún tipo de relación causa efecto entre ellas (alegando que en los ovíparos se produce la ovulación sin que preceda o siga flujo menstrual), otros pensaban que la ovulación se produciría en los días anteriores o posteriores a la menstruación (esta fue en un principio la teoría más aceptada; la Ley de Manu, libro sagrado de los brahmanes, ya dice "que vaya el marido con su mujer en la época favorable de la siembra, señalada con la sangre que corre"; Hipócrates también decía que "el niño es más seguro si se procura al final de la menstruación, mejor que al principio"). Otras ideas establecían que la ovulación no tendría día fijo, por lo que la posibilidad de fecundación sería constante durante todo el ciclo menstrual. También había quien opinaba que la ovulación podría producirse en el momento de la cópula, al igual que sucede en algunos animales como la coneja o la gata.
     La idea de que ovulación y menstruación eran parejas -con diferencia fue la teoría más extendida y popular- hizo que muchos médicos recomendaran realizar el acto sexual próximo a las reglas con el fin de vencer una esterilidad persistente, ya que consideraban que sería el más fecundo de todo el ciclo.
     Fueron los trabajos fisiológicos del checoslovaco Hermann Knaus (1892-1970) y del japonés Kiusako Ogino (1882-1975), quienes aclararon el momento de la ovulación y terminaron con todas estas teorías. Ambos estudiosos, cada uno por su parte, establecieron de forma definitiva que la menstruación era la consecuencia final de la ovulación y no sinónimo de la misma.

EL CICLO MENSTRUAL

     Una de las cosas que ha llamado más la atención sobre la menstruación ha sido su periodicidad, recibiendo popularmente el nombre de "regla" por su rítmica aparición.

     El hecho de que la menstruación aparezca por ciclos también ha sido causa de asombro en alguno de los pueblos llamados "primitivos". Los aruntas australianos consideraban incluso envidiable este ritmo sangrante de las mujeres, pues suponía que ellas estaban más próximas al misterio de la vida.
     En otras ocasiones el hecho de aparecer por ciclos ha sido utilizado para proponer una manifestación de la capacidad de los milagros; por ello San Irineo afirmaba impertérrito que la mujer de Loth había permanecido en el país de Sodoma como estatua de sal que tenía sus reglas. Otros, mientras tanto, implicaban la ausencia de estos ciclos al mismo hecho milagroso; Villaret decía de Juana de Arco, que falleció a los veinte años, que "por un fenómeno particular que parecía ligarse con su alto destino, no se hallaba sujeta a ese tributo periódico que las damas pagan al astro de las noches".

     El ciclo menstrual es clásicamente de 28 días, aunque en realidad esto es así únicamente en un 40% de las mujeres, ya que en un 30% son "largos", en un 30% son "cortos", y en un 10% son "irregulares" o "variables".
La Luna y las `lunas´
     El ritmo de 28 días clásicos es un ritmo similar al de las fases lunares que se manifiestan 13 veces al año (28 días x 13 = 364 días = 1 año aprox).
     Esto dio rápidamente la idea de que el ciclo menstrual estaba asociado directamente con el ciclo lunar (creencia que ha llegado hasta nuestros días), y por esta supuesta relación con el astro de la noche se denominaron "lunas" a las menstruaciones. Los cerriles creyentes llegaron incluso a la errónea suposición de que la luna nueva era motivo de la regla en las mujeres vírgenes y la luna menguante en las adultas y casadas.

     Otros pueblos "primitivos" han asociado también la Luna a las menstruaciones. Los nativos del estrecho de Torres, en Papua, creen que la primera regla de la mujer se produce porque cierta noche la Luna adopta la forma de hombre y posee a una mujer virgen; la menstruación sería por tanto el resultado de una herida infringida por el miembro masculino de esta imagen lunar. Explican la desaparición de las reglas durante el embarazo de una forma similar: durante este periodo la Luna no se cobraría su tributo mensual ya que las relaciones sexuales podrían perjudicar al feto.

OTROS ORIGENES, OTRAS CAUSAS

     Vemos por tanto que en muchas culturas la menstruación tendría un origen mitológico al asociar la vulva con una herida, siendo la sangre menstrual la encargada de recordar este hecho de forma periódica. Otras, en cambio, pensaban que el flujo menstrual de la primera mujer se produjo por la mordedura de un animal en la zona genital cuando era una niña, siendo variable según las leyendas el tipo de animal causante de la hemorragia: un lagarto, un cocodrilo, una serpiente, un pájaro...
     Para las tribus de Port Lincoln en el sur de Australia, el causante de la menstruación era un bicho que arañaba la vagina y hacía correr la sangre. Diversos indios mexicanos la atribuían a la mordedura de un lagarto, aunque el animal al que más se ha recurrido para explicar este sangrado ha sido, con diferencia, la serpiente, animal de simbología clásicamente fálica: muchas tribus brasileñas estaban convencidas de que si las muchachas de doce o trece años se internaban solas en los bosques, podían ser asaltadas sexualmente por las serpientes; creencia similar existía entre pueblos bolivianos en los que salían luego para cazarlas y matarlas; los indios sioux americanos atribuían las reglas a la modedura de una pequeña serpiente de las praderas, pero ellos no mataban a la serpiente pues pensaban que su relación con las mujeres las hacía beneficiosas para la humanidad, incluso cuando las mujeres llegaban a la pubertad y no habían menstruado optaban por dejarlas varias noches en el campo cerca de donde vivían estas serpientes. Otras tribus de Africa del Sur, si a las mujeres se les retrasaba la menarquia, frotaban sus genitales con la cola de un ídolo de barro cocido con forma de serpiente.

     Existen explicaciones para todos los gustos respecto al origen y causa de los sangrados menstruales, como la de los primitivos pueblos de Nueva Zelanda que pensaban que la sangre menstrual era el aborto de embriones no formados de seres humanos, hasta aquellas en las que no se establece una relación directa entre los ciclos menstruales y la concepción, confiriéndoles un carácter sagrado sólo por su asociación a las fases de la luna.

     Otros pueblos pensaban que la mujer se encontraba poseída por un demonio en determinados períodos de su vida, lo que se demostraría por la hemorragia que sufren mensualmente; con esta idea los vaupés brasileños molían a palos a la púber hasta que se desmayaba cuatro veces seguidas, pues consideraban que los malos espíritus introducidos en su cuerpo eran reacios a partir. Estos actos que podríamos denominar como de cierto sadismo no son nada en realidad si pensamos que en la Guayana francesa les aplicaban a las menstruantes de forma extraordinaria y por la misma razón un terrible suplicio mediante feroces hormigas.


- Continúa con HISTORIA MEDICA y TABU en "Menstruación (II)" -
Continuación

 
El Morador del Mitnal
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El Mitnal Médico
Artículo publicado en la revista MedSpain número 7 (noviembre 1999).